Nuestra parroquia "Santa María de los Mártires" de Íscar pretende ser un espacio de encuentro con Dios y el ser humano. Todos somos bienvenidos para poder participar en cualquier actividad de nuestra comunidad.
sábado, 6 de julio de 2019
martes, 2 de julio de 2019
SACRAMENTO DE LA CONFIRMACIÓN
El segundo sacramento es la Confirmación. Hace tiempo que se cambió el orden de este sacramento, buscando una mayor participación, en este caso de los chicos. Hoy en día en muchos lugares se ha vuelto al orden primero, pues será el sacramento de la Eucaristía el que nos incorpore plenamente en la Iglesia.
Hoy en nuestra parroquia podemos encontrar tres itinerarios claros: uno es el de los más pequeños, que no interrumpiendo el proceso de la Iniciación cristiana, otro es el de los que lo interrumpen y se les llama a la edad 15 años en adelante, pero también los hay más mayores que lo dejaron pero que como requisito para recibir el Matrimonio o ser padrinos, se interesan por este sacramento.
Los tres itinerarios están muy bien, no es mejor uno que otro; la Iglesia nos acoge a cada uno en el momento en el que nos encontramos. Es verdad que aquellos niños que después de recibir el sacramento de la Eucaristía en la parroquia, es gracias a los padres que así lo desean, y eso está muy bien. La segunda opción, más masiva, es la de los muchachos que se vuelven a acercar a la parroquia en la edad de la adolescencia, generalmente son dos cursos los que les espera como preparación. Es una gozada poder acoger a aquellos que ya mayores no han tirado la toalla y están ahí, son personas muy interesadas, que se lo toman muy en serio y es muy fácil poder sembrar la Palabra de Dios, quizá -como carencia- en este itinerario, faltaría el complemento de la celebración dominical de la Eucaristía.
En el proceso de conversión para hacerse cristianos lo importante no es la recepción de los sacramentos, sino hacer el camino, disfrutar de él.
lunes, 1 de julio de 2019
SACRAMENTO DEL BAUTISMO

El sacramento del Bautismo decimos que es "puerta de entrada a la Iglesia". Precisamente por esta razón la primera parte de la celebración se suele hacer en el exterior de la iglesia, en el pórtico, simbolizando este hecho: Bautismo = entrar en la Iglesia. En muchas iglesias nos encontramos las pilas bautismales muy cercanas a las puertas.
Las familias se acercan a la parroquia a la temprana edad de sus hijos para pedir el Bautismo, también algunos esperan a la edad escolar para hacerlo, incluso los hay que lo realizan a la edad adulta. La Iglesia tiene una propuesta diferente para cada uno de estos casos: en la infancia, es el más habitual y ya conocemos; cuando los niños ya son mayorcitos es mejor que realicen la catequesis junto a sus compañeros, y el día que son bautizados también reciben el sacramento de la Eucaristía; los adultos siguen otro camino que concluiría en la Vigilia Pascual, en la que el Obispo le bautizaría, confirmaría y le alimentaría con el pan de la Eucaristía.
Es muy importante que los padres acudan con tiempo a la parroquia no solo para elegir un día que se acomode a sus intereses, que seguro el párroco se va a amoldar a las distintas necesidades, sino también con el fin de poder recibir una preparación tanto para ellos, como para los padrinos.
Hablando de padrinos, es muy importante elegirlos bien: no solo que tengan más de 16 años y estén confirmados, sino también, que sean personas que puedan ayudar en la educación de la fe. Son ellos junto a los padres los que ayudan en la transmisión de la fe de esos niños que en edad temprana son inconscientes.
Después del Bautismo es muy importante seguir con lo que allí se ha sembrado para que la Gracia de Dios pueda germinar como conviene. Los papás podrían introducir a los niños en la vivencia de la fe con normalidad en lo que podríamos denominar el despertar religioso.
La parroquia puede facilitar medios para poder ayudar en el crecimiento de la fe de sus hijos.
sábado, 29 de junio de 2019
viernes, 28 de junio de 2019
SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS - EN VOS CONFÍO
Para mí han
sido muy importantes los días previos a esta solemnidad. Me parece que es muy
importante la preparación, anhelar, el no presentarnos al día con lo puesto,
etc. A lo largo de estos días de la novena del Sagrado Corazón de Jesús he
podido tener la oportunidad de provocar en mí un deseo, pero no solo eso, para
mí, sino que cada vez veo más importante mi misión como acompañante espiritual
de esta comunidad, pues lo que deseo para mí, lo intento provocar para ustedes
también. A veces no resulta fácil contagiar la ilusión, la devoción, el amor,
los valores que se esconden detrás de esta devoción al Corazón de Cristo. Como
se suele decir: “de lo que siente el corazón habla la boca”.
El Corazón de Jesús es una expresión
que tiene raíces bíblicas y por ello a mí me gustaría volver a entresacar
rasgos muy importantes que hemos escuchado en las lecturas de hoy. Unas
lecturas preciosas que nos hablan de que Dios es hombre y tiene corazón. Para
mí esto es vital. Es que hermanos es muy difícil poder enamorarse
del Señor, tal y como nos dice la lectura del libro del Éxodo, si no damos
tiempo a conocerle. Solo quien conoce tiene capacidad de amar. A veces en la
vida funcionamos mucho con estereotipos, con prejuicios, con ideas
preconcebidas hacia las otras personas. Pero también nos pasa con Dios y con su
Iglesia. El desconocimiento lleva a la desconfianza, fruto de la ignorancia. Dios
está enamorado de nosotros, nos elige, nos marca como pueblo de su pertenencia;
le pertenecemos quiere decir que Él y nosotros estamos llamados a ser una sola
cosa.
El Salmo nos habla de una de las
características más importantes de Dios, su misericordia. Nuestro corazón a
veces es duro como una piedra, pero en el fondo nuestro corazón es de carne y
sufre los avatares de cada día, por muy duros que nos queramos presentar a los
demás. En el corazón del creyente está impresa la oración de bendición que
hemos escuchado en boca del salmista, oración que podríamos comparar con el Magnificat de María y con el nuestro
propio.
Y, ¿qué decir de la segunda lectura
tomada de la primera carta de Juan? Si ya sabemos de lo que el discípulo amado
habla, pues de lo que les decía antes, de lo que su corazón siente, él se
siente muy amado, más que nadie, pero Dios nos ama a todos por igual. Dios
antes de que nosotros le pusiéramos el ojo, Él ya lo había puesto en nosotros
antes. ¿Se han parado a pensar alguna vez, sinceramente, con que amor el Señor
es capaz de amar? Parece ya algo que siempre digo yo, pero es que el amor
humano no llega al amor de Dios, porque el amor humano tiene ciertas impurezas,
el Amor de Dios es todo, por eso a los santos, que han llegado a esa verdadera
comunión con Cristo, les basta.
Que oración más bella, de
consagración, la que pone en boca de Jesús, el evangelista Mateo; una oración
de agradecimiento, como las que decíamos antes del Magnificat. Dios es todo
para nosotros hermanos. Dios es humano, Dios desea lo mejor para nosotros, no
nos pide nada, pero Él ha confiado a la Iglesia su propio deseo: vivir en
Comunión con Él. Y esto, solo se puede realizar en la Eucaristía, recibiendo el
Cuerpo de Cristo. La Sagrada Comunión nos tiene que convertir, pero no por arte
de magia, sino por sus efectos tan gratificantes, más la buena disposición que
nuestra libertad puede llegar a crear, para ser el efecto de Dios para la
humanidad.
Por tanto, no consiste en a ver en
cuántas Misas participo al día, eso se sale del valor incalculable que tiene
una sola Eucaristía. Sino en la celebración bien vivida, en la que hay una
predisposición, la guarda de todos los sentidos, el amor que ponemos en ella por
ser para el Señor que nos hace venir preparados y con tiempo, el cuidado de las
formas, de los detalles, de las relaciones con los demás, de la unión de ánimos
entre nosotros, etc. y como todo esto nos habrá de convertir no tanto en seres
angelicales sino en santos, es decir que no solo lo parecemos, sino que lo
somos.
Corazón de Jesús, ayúdanos en el
camino hacia ti y aproxímanos a los hermanos para que veamos en ellos lugar de
encuentro entre Tú y yo. Te pido, que deseo, tener un corazón configurado al
tuyo, con el que poderme medir, que de ahí proceda mi obrar, mi ánimo, mi celo
apostólico, los deseos de parecerme a Ti, ser como Tú. Amén.
D. Jesús M. Herrero Fuentetaja
Desde el deseo de rezar por nuestros sacerdotes, hoy presentamos en el blog de nuestra parroquia a D. Jesús M. Herrero Fuentetaja, que habitualmente trabaja en el Archivo Diocesano de Valladolid, que está ubicado en la torre de la S.I. Catedral Metropolitana de Valladolid. También ayuda en la atención de la iglesia parroquial de Santa María de la Antigua de Valladolid, como en Medina de Rioseco y pueblos adyacentes. Hoy le ponemos cara, pues lleva ya muchos años colaborando con la parroquia de Íscar. En múltiples ocasiones se le pide ayuda para celebrar la Eucaristía, tanto en la residencia como en nuestras iglesias, así como para ser un apóstol desde el confesionario. Nuestra parroquia le agradece su labor callada pero muy fructífera.
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Recuerdo que el Papa Francisco le gustaba hablar de los santos de la puerta de al lado. Hoy en la Iglesia celebramos un gran santo, San Fr...



