lunes, 30 de abril de 2018

PRIMERAS CONFESIONES

El pasado sábado celebramos las Primeras Confesiones de los niños que el día de Pentecostés recibirán a Jesús, por vez primera, en la Eucaristía; de este modo se incorporarán a la Mesa del Señor. 

A lo largo del día los niños, con sus catequistas, pudieron vivir una convivencia en la que se sugerían experiencias que les ayudara preparar este sacramento de la Confesión, previo a la Eucaristía. Fue un día intenso y muy bien preparado.

Por la tarde nos reunimos en la iglesia parroquial de Santa María para celebrar litúrgicamente el sacramento. Acudieron seis sacerdotes del pueblos del entorno. Y así, tanto los niños como sus papás pudieron vivir a Jesús el Señor rico en misericordia. Al finalizar los catequistas les entregaron una cruz, signo del Amor de Dios para nosotros.

Imitamos al Padre de la parábola del Padre Misericordioso o Hijo Pródigo y tuvimos una fiesta todos juntos. Cada familia aportó algo para una rica merienda. Siempre es de agradecer, así lo manifiestan tanto el párroco como los catequistas, el compromiso de los papás en la catequesis de sus hijos.

viernes, 27 de abril de 2018

Catequesis: padres e hijos

Los catequistas de nuestra parroquia han organizado durante esta semana diversos encuentros catequéticos entre padres e hijos. Desde la parroquia agradecemos esta iniciativa tan importante, así como la disposición de los papás para poder participar. Recordemos que son los padres los principales educadores de sus hijos, también educadores en la fe, sus primeros catequistas.

Para que la iniciación cristiana en las primeras edades de la vida sea una realidad en nuestra Iglesia es necesario, entre otras cosas, afrontar en profundización la evangelización misionera de la familia. “Hay que ayudar a que la comunidad familiar cristiana se renueva con la novedad del Evangelio y se convierte más y más a ese evangelio”. Las transformaciones sociales, laborales y religiosas que se están dando en la familia reclaman unos nuevos planteamientos pastorales que inciden positivamente en el seno familiar, donde los niños y jóvenes perciben de forma natural la presencia o ausencia de la fe y vida cristianas. En esta tarea han de trabajar conjuntamente en el nivel diocesano distintas instancias eclesiales, pero de manera especial la pastoral familiar, la pastoral educativa y la catequesis. 

Corresponde a la familia cristiana hacer el primer anuncio de la fe, que garantiza el despertar religioso. Este es competencia prioritaria de los padres, y sólo de manera subsidaria puede hacerlo la comunidad parroquial o educativa. “La parroquia proseguirá, completará y perfeccionará la obra de las familias y ayudará a éstas a que puedan cumplir adecuadamente y cada día mejor con la tarea que le es propia”. Este primer anuncio puede simultanearse con la reiniciación cristiana de los padres, una vez que hayan manifestado su interés por la fe y la vida cristiana. 

Los padres que aceptan que sus hijos participan en el proceso iniciático y están necesitados de la orientación y formación necesaria para acompañar a sus hijos deben prepararse convenientemente. “Nunca se esforzarán bastante los padres cristianos por prepararse a este ministerio de catequistas de sus propios hijos y por ejercerlo con celo infatigable”. Por tanto, desde la pastoral y desde la catequesis, se debe estudiar qué ofertas se hacen a estos padres, a estas familias, para que sean verdaderas mediaciones experienciales, capaces de secundar el crecimiento y la maduración de sus hijos y propiciar la incorporación plena de sus miembros en la comunidad eclesial. 

Aniversario de Ordenación Sacerdotal de D. Antonio (Toñín)

El pasado 25 de abril, festividad de San Marcos, celebramos el 53º aniversario de Ordenación Sacerdotal de D. Antonio. Con tal motivo, hicimos de un día de diario un día de fiesta, pues es una gran alegría celebrar los hitos importantes de nuestra vida. No hace mucho celebramos, también, las bodas de oro sacerdotales de D. Enrique y en el mes de junio podremos celebrar el aniversario de ordenación de nuestro párroco.

Don Antonio recién llegado de América, concretamente de Argentina, se incorpora a la labor evangelizadora de nuestra parroquia. 

domingo, 22 de abril de 2018


Homilía - Domingo 4 de Pascua - EL BUEN PASTOR

Domingo 4º de la Pascua, domingo del Buen Pastor. Lo acabamos de escuchar en el Evangelio de San Juan. Jesús dice de sí mismo que es un “Buen Pastor”. Se pronuncia como bueno, como santo, y se distingue del asalariado. Nadie piense que los pastores asalariados son malos pastores, pero sí es verdad que nadie como el Pastor que es dueño de las ovejas sabe tratar con ellas. El asalariado en el que puede estar pensando Jesús el Señor puede ser aquel que está más atento de llegar al trabajo el último y marcharse el primero, el que tan solo trata de cumplir con su obligación. Termina su trabajo y a otra cosa, mientras que el Pastor, el autónomo, podríamos decir hoy, sueña hasta con las ovejas, vive enamorado de ellas, el cuidado que las da es su orgullo hacia los demás, porque las ve lustrosas, limpias y con buena lana.
Es cierto que en nuestra vida donde Jesús dice Pastor, nosotros podemos ver personas que por vocación o profesión también desempeñan la función de guiar, que es lo propio de un pastor. Pensemos, en primer lugar, en el padre y madre de familia, ¿quién nos va a cuidar mejor que ellos? Aunque desgraciadamente, incluso, de padres tenemos ejemplos de malos padres, no hay más que estar al día de las noticias. Pero también hay padres que cejan en la educación de sus hijos y que les dejan campar a sus anchas y por ello muchas veces son guiados por otras estancias, entidades, la sociedad de consumo, las redes sociales, internet. Sin embargo, lo que prevalece, gracias a Dios, es el buen ejemplo, los buenos pastores guían a sus corderos por verdes pastos. También los maestros tienen como misión enseñar, aunque sabemos que la educación corresponde a los padres y no a la escuela, la escuela forma en distintas disciplinas y asignaturas para el crecimiento integral de los estudiantes. Pero ellos, los maestros, para muchos –gracias a su buena labor- han podido contagiar a sus discípulos una inquietud por una materia o por otra; ellos, algunos, han dejado huella en nuestras vidas. A estos los chicos los aprecian y los han reconocido por encima de aquellos otros que no sabían enseñar.

LAS PARTES DEL CREDO